La manipulación fotográfica siempre ha existido. Desde el cuarto oscuro, cuando los fotógrafos empleaban un sinfín de recursos (tiempos, líquidos, películas y papeles fotográficos) para modificar el resultado final, pasando por las mejores cámaras analógicas, hasta la más innovadora digital.
El registro nunca ha sido el mismo, eso está claro, y el realizador audiovisual Juan Chiesa lo aclara en un video publicados en este blog. La fotografía es una representación. El problema es que su manipulación fotográfica se ha convertido en algo común en la era digital y ya nadie sabe cuándo una foto es real o un montaje. Hoy existen programas que permiten editar fotos, agregar cosas, eliminar otras y crear momentos jamás vividos, verbigracia: Photoshop e Illustrator, los más conocidos.
El momento en el que se toma la foto – antes primordial – ha perdido importancia. Hoy día, si algo sale mal se arregla en la computadora. Antes la manipulación era en el momento de producción, hoy en postproducción. Este avance tecnológico ha traído importantes consecuencias, lamentablemente no todas positivas. El consumidor ha perdido la confianza; el producto fotográfico ya no es una evidencia inobjetable y su valor empírico pierde acciones día a día. Y es que al final tenemos que entender que cada vez todo es más fácil, hasta la manipulación.
Montajes van, montajes vienen. El producto ha cambiado, pero el consumidor también. ¿Hasta dónde es bien vista la manipulación del registro? El periodista Daniel Merle analiza esta situación en LNR. También lo hacen José María Caminos Marcet, Flora Marín Murillo y José Ignacio Armentia Vizuete en el ensayo “La fotografía digital: nuevos retos e interrogantes” para la revista TELOS. Efectosccd.blogspot.com recomienda su lectura para profundizar en el tema.
El registro nunca ha sido el mismo, eso está claro, y el realizador audiovisual Juan Chiesa lo aclara en un video publicados en este blog. La fotografía es una representación. El problema es que su manipulación fotográfica se ha convertido en algo común en la era digital y ya nadie sabe cuándo una foto es real o un montaje. Hoy existen programas que permiten editar fotos, agregar cosas, eliminar otras y crear momentos jamás vividos, verbigracia: Photoshop e Illustrator, los más conocidos.
El momento en el que se toma la foto – antes primordial – ha perdido importancia. Hoy día, si algo sale mal se arregla en la computadora. Antes la manipulación era en el momento de producción, hoy en postproducción. Este avance tecnológico ha traído importantes consecuencias, lamentablemente no todas positivas. El consumidor ha perdido la confianza; el producto fotográfico ya no es una evidencia inobjetable y su valor empírico pierde acciones día a día. Y es que al final tenemos que entender que cada vez todo es más fácil, hasta la manipulación.
Montajes van, montajes vienen. El producto ha cambiado, pero el consumidor también. ¿Hasta dónde es bien vista la manipulación del registro? El periodista Daniel Merle analiza esta situación en LNR. También lo hacen José María Caminos Marcet, Flora Marín Murillo y José Ignacio Armentia Vizuete en el ensayo “La fotografía digital: nuevos retos e interrogantes” para la revista TELOS. Efectosccd.blogspot.com recomienda su lectura para profundizar en el tema.

