La digitalización de la fotografía y la aparición de Internet son, sin duda alguna, los dos cambios más significativos de las últimas décadas en términos de comunicación. Más allá de su influencia en el arte, el periodismo o cualquier otro ámbito, estos dos avances tecnológicos produjeron efectos significativos en la sociedad y en la cultura.
En primer lugar, es importante profundizar el tema del Internet. Hoy día, casi todo el mundo está comunicado. Se redujeron las distancias, los tiempos y muchas cosas más, pero sobre todo aumentó la comunicación y el intercambio. ¿Qué es internet sino una interfaz? A través de ella, el hombre ha transformado sus costumbres, hábitos y conocimientos. Todos los países del mundo están conectados y la información viaja de un lado para otro en cuestión de segundos.
Esta conexión ha impulsado aún más la popularidad de la fotografía digital. Este nuevo método de registro va directamente a las computadoras, a través de las cuales podemos compartir esta información gráfica con una gran infinidad de personas. El mejor ejemplo de este fenómeno son los fotoblogs, las redes sociales y las mismas agencias de noticias, que montan en la web sus fotos y las ponen a disposición de sus diferentes consumidores de todo el mundo. Fotos van y vienen de un país a otro en cuestión de segundos. Internet acerca distancias y la fotografía digital encontró en esta nueva herramienta un aliado fundamental para su auge y apogeo.
Estas dos situaciones crean otra que tiene que ver con el oficio del fotógrafo. Antes eran pocos, hoy la mayoría de las personas tienen cámara y ya no actúan en el mercado de la fotografía como meros consumidores. El rol del usuario ha cambiado. Hoy todos somos productores y consumidores; sacamos fotos y las compartimos a través de internet, y a la vez recibimos fotos del medio y de otros usuarios. Interactividad plena. Internet nos permitió cambiar el modo de comunicaros y la fotografía digital nos abrió las puertas a un mundo que ante pocos conocían. Se popularizó el oficio, hasta los programas de edición están al alcance de la mano.
Más allá de los efectos técnicos y comunicativos, la fotografía digital acrecentó el complicado mundo de la cultura de la imagen. Hablamos de la televisión, del internet, de los medios impresos y de las reacciones y exigencias de las personas ante los nuevos cambios. La imagen hoy día tiene un lugar fundamental en el imaginario colectivo, una imagen sustituye mil palabras; no sólo llena un espacio, lo abarca. Como establece Goran Sonesson en uno de sus ensayos, la sociedad de imágenes es una sociedad de información, y ya no al revés. Para profundizar en el tema también recomendamos la lectura de Marcelo Colussi, “La Cultura de la imagen llegó para quedarse”.
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